¿Cómo llegó a practicar golf? ¿Quién le enseñó y motivó a ser constante?
Empecé a jugar golf el año 73 cuando llegué al Country, tomé muchas clases y practiqué mucho. En principio me hizo clases Alberto Salas, con él estuve bastante tiempo y también otros profesores me hicieron clases en este proceso.
Lo único que yo sabía de golf era por mi padre que desde el año 1945 jugaba en Granadilla, yo sabía muy poco de este deporte y tampoco jugaba.
Cuando joven ¿Quién fue su jugador a seguir?
Muchos jugadores influyeron en la forma en que yo jugaba, tanto chilenos como a nivel mundial. Por ejemplo, Gary Player con quien jugué en Los Leones para mí era el mejor jugador de golf. Acá en Chile me gustaban todos los profesionales como el Cachulo Cerda, pero Alberto Salas que tenía a mi parecer el swing más lindo de Chile.
Durante su trayectoria ligado a este deporte ¿Cuáles han sido los cambios más radicales que ha visto? Tanto en reglas deportivas, como en técnicas de jugadores.
Ha habido muchos cambios, cuando yo empecé a jugar las pelotas eran más chicas y los fierros más duros y menos flexibles, ese fue un cambio fundamental en el equipamiento del golfista.
También ahora último cambiaron mucho las reglas, he seguido varios cursos de reglas, en Chile con expertos chilenos, ingleses de la R&A y argentinos de la A.A.G. Todos los años cambian un poquito, pero ahora último hay un cambio demasiado grande. Esto fue a principios de este año y como se jugó hasta marzo o abril yo no he podido implementar las nuevas reglas, a pesar de que las conozco.
¿Qué es lo más complejo que conlleva ejercer el cargo de Marshall?
Lo que pasa es que es muy difícil jugar bien al golf, eso tengámoslo claro, pero cuando uno juega mal o le pega mal a la pelota siempre trata de buscar alguna excusa y siempre dicen “¿oye por qué hablaste?” o “¿por qué te moviste detrás de mí?” y a mí me decían ¿por qué llegaste?, o porque te fuiste, para justificar sus tiros.
La verdad es que el socio golfista generalmente es el que manda en su vida, o sea no es mandado y que llegue un señor en un carro y le diga “Apúrate” o “Levanta el pique en el Green” o cualquier otra cosa, son cosas que les indignan. Pero tienen que apurarse para no dificultar el juego de los demás.
En el golf hay una “mínima” que dice que el jugador de golf está detrás del grupo que tiene delante, no adelante del grupo que tiene atrás. Si la persona analiza eso y lo cumple, un campo puede andar perfectamente bien y la labor del Marshall es más eficiente.
¿Cuál es el desafío más grande que debe enfrentar hoy alguien que se quiere dedicar al golf?
Lo primero que debe hacer alguien que quiera dedicarse a este deporte es tomar clases, porque los autodidactas existen, pero siempre quedan con un problema, lo primordial es tomar clases. Luego, una vez que el profesor le autorice a usar la cancha él debe estudiar el reglamento de golf.
Según su experiencia ¿Cree que en Chile hay potencial para seguir desarrollando este deporte a nivel internacional?
Nuestros jugadores son buenos, recientemente uno en particular (Joaquín Niemann) tuvo muy buenos resultados en un torneo en Estados Unidos, salió tercero. Hay otros chicos que están muy bien también, nosotros en el Country tenemos un niñito (Pedro Olave) que va a ser de los mejores si sigue desarrollándose.
En Chile también se han organizado buenos torneos como el LAAC, que salió muy bien, y fue destacado dentro del círculo de golfistas y yo creo que se va a repetir de nuevo en el Club.
¿Cuál es su más lindo recuerdo jugando golf?
Lo más trascendente que me pasó en el golf fue por ahí en el año 1975, en la Copa Raúl Turner. Se jugaba con hándicap y yo gané ese campeonato. También salí campeón sudamericano en Argentina y en Uruguay. Eso es una de las cosas más fantásticas que me ha pasado en el golf.
Otra cosa, que es bien difícil de explicar, son los “hoyo en uno”, es increíble, solo hice dos en mi vida. El primero lo hice en un campeonato de Agosech de los seniors y ese día estaba bien nublado y a los cuatro que estaban a mi lado se nos perdió la pelota y escucho que cerca de la partida del cinco empiezan a gritar y me di cuenta que era un hoyo en uno. El otro fue en un hoyo 7, y ese lo vi perfectamente bien, la pelota pegó un poquito antes y luego embocó. La sensación es increíble, te empiezan a tiritar las rodillas de nervios y seguir jugando es impresionante, imagínate embocar una pelota que va a 170 yardas en un hoyito de 12 centímetros.
Luego de tantos años ligado a este deporte ¿Qué es lo más lindo que le deja, a usted como persona, el golf o el Club?
A mí me hizo ser más perseverante, yo en un principio, dado a mi labor profesional tuve bastante tiempo disponible el año 73 y en ese momento tomé muchas clases y jugaba mucho, entonces mi hándicap rápidamente llegó a una cifra. Me hizo más perseverante y tolerante, porque en el golf es bien terrible el hecho de que cuando uno le pega mal o pasa algo que uno no quiere que pase la gente grita u otros tiran los palos, en ese sentido es bien extraño el golf, pero te ayuda a mejorar en esos aspectos.
¿Cuál es la anécdota que más recuerda?
Un día estaba en el hoyo 16, siendo Marshall y veo que hay un espacio muy grande entre el Green y la partida. Me acerqué al grupo y les dije “tienen que apurarse” y una de las personas reaccionó muy mal y pidió que lo dejara tranquilo, pero mi tarea era pedirles que avanzaran y no se alejaran del grupo de adelante. Cuando quise bajarme del auto me pegó tres puñetazos en la cara, nunca en mis 15 años de Marshall, en ese momento, me habían gritado o tratado así.
Una reflexión, que también me deja mi labor de Marshall, es que yo tenía un grupo de amigos que frecuentábamos nuestras casas y cuando fui Marshall muchos de estos amigos terminamos sin saludarnos o sin conversar, no podíamos ni jugar juntos. El golf es muy especial.
Otra anécdota es un campeonato senior que se jugó hace 10 años, yo jugué por el Country. Ya habían jugado todos y lo senior era al final, yo estaba jugando tranquilo y llega un socio en la mitad del hoyo 18 a decirme “¿cómo vienes?” yo le pregunté por qué y me dijo que, si yo ganaba, ganábamos el campeonato. En ese momento no sé de dónde saqué fuerzas y gané ese día, fue lindo salir campeones como Country.
El golf fue el deporte más lindo que hice en mi vida, dio muchas alegrías y creo haber aportado algo a este deporte y a mi querido PWCC.
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