El culpable de los buffet de postres es él. Un personaje que encanta con su dulzura, no sólo a los socios sino a toda la cocina. Jonathan, es especial.
Muchas veces hemos visto la carita de emoción de los niños cuando ven el buffet de postres del Club, sobre todo para el Día del Niño, de la Madre y del Padre. Mesones llenos de colores, sabores y unas presentaciones dignas de las mejores reporterías del mundo. Bueno, ¿Quién está detrás de este arte gastronómico? Nuestro Jonathan Marín, repostero entusiasta de nuestra cocina.
Con sólo 26 años, lleva 9 en la cocina del Club, con experiencia en el casino de personal, Sports Café, Kiosco de la Piscina y cocina caliente como maestro de sandwichs. Un día le pidió al Chef que lo trasladara a la repostería, no sabía muy bien por qué pero sí que quería aprender un nuevo oficio. Sólo sabía que nada sabía de postres y eso lo desafiaba.
Llegó a la repostería con el entusiasmo de la juventud y su primer desafío fue aprender a hacer el tiramisú y al lograrlo al primer intento supo que estaba en el lugar correcto.
Jonathan es de risa fácil, más bien, es de carcajada fácil, irradia alegría y es muy querido por sus compañeros. Es un ejemplo de optimismo, no ha tenido una vida fácil, perdió a su papá a los 3 meses de vida y en condiciones trágicas, ya que fue envenenado y encontrado muerto varios días después. Él no recuerda a su papá pero sabe que ese trágico incidente cambió la vida de su mamá y hermanos para siempre. Jonathan vive con su madre y no quiere dejarla sola, por lo que comparte su corazón entre su mamá y su polola Scarlett con la que lleva 9 años. Es un jóven perseverante, eso está claro.
Nuestro pastelero no come postres, "Ni siquiera como torta en los cumpleaños". Lo que le gusta de la repostería es el arte y la creatividad que conlleva el oficio, además de la complejidad de algunas recetas. Cuando el Chef lo desafía antes de alguno de nuestros días especiales, Jonathan se pasa horas buscando nuevas recetas, montajes y decoraciones en internet. Luego compra materiales de manualidades y la noche previa arma sus creaciones para montajes en su casa con la ayuda de su mamá y el día especial se viste con los más variados montajes, decoraciones y colores.
Jonathan ama su trabajo, tiene postres regalones como el suspiro limeño que se termina a los pocos minutos de llegar al buffet, los kuchenes de manzana y de nuez también. También le encanta ayudar en los eventos, está a cargo de las salsas, ya que tiene el pulso y la condición artística.
Ahora, todos preparándose para el LAAC, Jonathan sabe que su trabajo será muy importante y los turnos agotadores, pero tiene la energía y las ganas para dejar a todos los participantes felices con las delicias de sus manos reposteras.