HOY: te contamos la historia del caddie Sótero Cordova, uno de los que dejó una huella imborrable en nuestro Club.
Muchas personas han pasado por nuestro Country y sin duda muchos de ellos han dejado una huella. Hoy queremos recordar personas que conocieron al Club desde su nacimiento, que hoy viven aun en el recuerdo de muchos y permanecen en los libros históricos que inmortalizaron su vida y su relación con el PWCC.
Hoy recordamos a Sotero Cordova, caddie que tenía alrededor de 12 años cuando se inauguró el Country Club. Él vivía en las cercanías de la hacienda Tobalaba. Allí vio a los ingleses jugar golf donde él había cazado conejos y pájaros en su infancia, por lo que solía meterse a la cancha y probar suerte con algunos golpes, especialmente cuando se iba a clases al vecino Colegio la Salle.
Quedó tan fascinado viendo a los golfistas en ese juego que era tan extraño para todos los vecinos que, cuando los deportistas hacían un paro para comer charqui y pantrucas, a él le permitían lanzar algunas pelotas.
Eso marcó su vida para siempre, pues se hizo caddie.
Cuando vino el Príncipe de Gales le correspondió atenderlo junto a Emilio Benitez y al padre de John Leslie McRostie. Su primer palo de golf se lo regalo un británico llamado William Gray, quien era dueño de una casa importadora de automóviles.
Fue caddie del Country por mucho tiempo y después pasó también por otros clubes, viviendo una existencia de noventa y tantos años al servicio de los golfistas.
Tuvo acciones destacadas en 1941 y fue contemporáneo al primer golfista profesional del club, Pedro Silva.
Los caddies forman parte inquebrantable de nuestra historia, no sólo como Club sino como deporte. Hoy, el golf nos necesita.
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