Convivir con la preocupación en tiempos de Covid por Víctor Cepeda, psicólogo PWCC
Continuando con la campaña “Hablando con el especialista”, a continuación te dejamos una columna que realizó Víctor Cepeda Salas, psicólogo del Club, acerca de “Convivir con la preocupación en tiempos de Covid”.
Convivir con la Preocupación
La crisis por el Coronavirus puede afectarnos de muchas maneras diferentes: física, económica, social y psicológica. Todos nosotros estamos lidiando con los desafíos de una crisis sanitaria global y las incapacidades de los sistemas públicos y privados para hacer frente a fenómenos de interrupción social y comunitaria, las consecuencias económicas y los problemas financieros, los obstáculos e interrupciones en muchos aspectos de la vida. Cuando enfrentamos una crisis de cualquier tipo, el miedo y la ansiedad son inevitables; son respuestas normales y naturales a situaciones desafiantes y cargadas de incertidumbre. Es muy fácil perderse en preocuparse y reflexionar sobre todo tipo de cosas que están fuera de nuestro control: lo que podría suceder en el futuro; cómo el virus podría afectar a nuestros seres queridos, al club, al país o al mundo.
¿Qué es la preocupación?
El ser humano tiene la increíble capacidad de pensar en acontecimientos futuros. Anticipar el futuro nos permite prever obstáculos y problemas y, por lo tanto, nos da la oportunidad de planificar soluciones. Anticipar el futuro puede resultar útil cuando nos ayuda a conseguir nuestros objetivos. Sin embargo, la preocupación es una manera de anticipar el futuro que nos hace sentir angustiados o ansiosos con frecuencia. A menudo, cuando nos preocupamos excesivamente, imaginamos el peor de los escenarios y sentimos que no contamos con los recursos para hacer frente a los posibles problemas.
¿Cómo se expresa la preocupación?
La preocupación puede manifestarse en forma de pensamientos o imágenes, que pueden progresar de manera cada vez más catastrófica y desembocar en situaciones imaginarias poco probables, además la preocupación no está solo en nuestra cabeza. Cuando es excesiva también la sentimos en el cuerpo, los síntomas físicos de preocupación y ansiedad incluyen: Tensión muscular o dolores generalizados, inquietud e incapacidad de relajarse, dificultad para concentrarse, dificultad para dormir, sentirse agotado con facilidad, entre otras señales.
¿Qué favorece la aparición de la preocupación?
La pandemia nos ofrece el “pack completo” de desencadenantes, situaciones: a) Ambiguas – abiertas a distintas interpretaciones. b) Nuevas no tenemos experiencia previa que nos ayude a orientarnos. c) Impredecibles – no está claro el devenir de los acontecimientos.
Por tanto, ¿Qué podemos hacer para relacionarnos de mejor forma con la preocupación?:
Aprender a distinguir el tipo de preocupación: la preocupación puede ser útil o todo lo contrario, por ello, los psicólogos distinguen entre la preocupación de “problemas reales” y la de “problemas hipotéticos”. La primera hace alusión a problemas que necesitan soluciones en este momento. Por ejemplo, la preocupación real sobre este virus ha dado lugar a soluciones como lavarse las manos, el distanciamiento social, etc. En el caso de los problemas hipotéticos podrían incluir pensar en el peor escenario laboral posible (lo que llamamos catastrofizar) siendo que mi empresa ha entregado diversas señales de apoyo y mantenimiento de contratos, por tanto la anticipación de situaciones nos hace sufrir por eventos que ni siquiera han ocurrido.
Practica el retrasar tus preocupaciones: la preocupación es insistente puede hacerte sentir que tienes que dedicarte a ella inmediatamente. Puedes experimentar posponiendo la preocupación hipotética, en lo práctico, esto significa establecer de manera deliberada, un momento en el día para permitirte la preocupación (por ej. 30 minutos al final de cada día). Mucha gente descubre que esto les permite establecer una relación distinta con sus preocupaciones.
Háblate a ti mismo/a con compasión: la situación de aislamiento social ha generado la idea que debemos “aprovechar” este evento inusual realizando un sin número de actividades y además cumplir de manera perfecta con nuestras obligaciones del hogar y los compromisos laborales, de no cumplirse aparece ese dialogo interno castigador y autoexigente. Si queremos cuidar nuestro bienestar es importante ser comprensivo con nosotros, ajustar las expectativas según el contexto y hablarnos de la misma forma en qué lo haría alguien que nos aprecia mucho. Permitámonos ser vulnerables.
Practica la atención plena: el aprendizaje y la práctica de mindfulness puede ayudarnos a abandonar las preocupaciones y volver al momento presente. Por ejemplo, concentrarse en el suave movimiento de tu respiración o en los sonidos que oyes a tu alrededor, puede servir de ancla para volver al momento presente y abandonar las preocupaciones. Si juegas con tus hijos pon consciencia para estar plenamente presente en esa experiencia.
Finalmente cuando estamos luchando con la ansiedad y la preocupación, podemos perder el contacto con las cosas que solían darnos placer. Dada la actual situación de salud, muchas de nuestras rutinas y actividades diarias están cambiando. Naturalmente esto puede ser molesto y podemos encontrar que las cosas que normalmente hacíamos para cuidar nuestro bienestar se han tornado difíciles de llevar. Tanto si trabajamos desde casa, o estamos en alguna forma de aislamiento físico o distanciamiento, puede ser útil organizar una rutina diaria que implique un equilibrio entre las actividades que:
• Te den una sensación de logro. • Te ayuden a sentirte cerca y conectado con los demás. • Actividades que puedas hacer sólo por placer.
Todos tenemos algún nivel de preocupación y pensar de antemano puede ayudarnos a planear y a salir adelante. Decimos que la preocupación se convierte en un problema cuando te impide vivir la vida que quieres vivir o si te hace sentir desmoralizado y agotado.
Al final de cada día, pregúntate ¿Hoy hice algo que me entregará sentido de logro? ¿Placer? ¿Cercanía a los demás? ¿Conseguí un buen equilibrio o qué puedo hacer diferente mañana?